Médico japonés descubre potentes catalizadores en varias bebidas alcohólicas
Aunque no lo parezca el alcohol puede servir para algo más que para confundir a nuestros sentidos, y así lo demuestra un estudio realizado por el doctor Yoshihiko Takano que, tras una fiesta en honor de un compañero, llegó a interesantes conclusiones. Según afirma, el FeTe0.8S0.2 (un compuesto a base de hierro, telurio y sulfuro telúrico) consigue una mayor conductividad si se sumerge en bebidas alcohólicas durante toda una noche. El material en cuestión fue sometido a chapuzones en todos aquellos brebajes que sobraron de la fiesta (cerveza, sake, vino tinto y blanco, o whisky, entre otros) y, a pesar de que ya se sabía que reaccionaba con el agua, los niveles alcanzados en el caso del vino tinto ganaron por goleada con un 62,4 por ciento, cuatro veces más que el etanol con agua utilizado en las primeras pruebas. El equipo del Dr. Takano apunta a que una posible razón para este notable incremento se encuentra en que la cerveza y el vino se oxidan con facilidad. En resumidas cuentas, que son pocos los que logran escapar de los encantos de Baco.



















































