La robomedusa de Virgina Tech no pica, pero nada como una de verdad
En lugar de emplear piezas articuladas y motores convencionales para ganar impulso, Robojelly hace uso de su propio cuerpo, formado por un armazón de aleación de níquel-titanio con memoria de forma cubierto por varias capas de nanotubos de carbono con nanopartículas de titanio. Esta "piel" reacciona de forma exotérmica cuando es expuesta a una mezcla de oxígeno e hidrógeno, de forma que el cuerpo del robot se encoge de golpe, expulsando el agua de su interior antes de volver a su forma original y completar el ciclo.
Ahora mismo el desafío está en conseguir que cada uno de sus ocho segmentos se pueda activar de forma independiente para mejorar la movilidad de Robojelly, tras lo cual podrá ser liberado en la piscina de la universidad para aterrorizar al equipo de natación.










