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Emplean Wiimote y smartphones para... intentar volar (vídeo)

Ha sido un deseo permanente para el ser humano: volar. Algunos, como Yves Rossy, lo han logrado empleando la más avanzada tecnología, pero otros, como el caso que nos ocupa hoy, reivindica la madre naturaleza como forma de levantar el vuelo: hacerlo como los pájaros. Para ello, Jarnos Smeet, un ingeniero mecánico holandés, ha optado por dos elementos muy cotidianos para nosotros: Wiimote y smartphones. La idea es reproducir el movimiento de los brazos en unas alas mecánicas que son activadas mediante la transmisión inalámbrica empleando dichos dispositivos. Todavía no hemos visto volar a nuestro protagonista, pero sí tenemos registrados sus progresos (o intentos) en un par de vídeos tras el salto.

Yves Rossy, alias "Jetman", cruza el Gran Cañón como mejor sabe hacerlo: volando

Sabemos que para nuestro querido Jetman el "más difícil todavía" supone su gran filosofía de vida y por ello no se lo ha pensado ni dos veces a la hora de enfrentarse a su nueva aventura: cruzar el famoso Gran Cañón de Colorado. Ayudado (cómo no) por un jetpack, el intrépido piloto suizo, Yves Rossy, se dispuso el pasado jueves a marcarse un nuevo hito en su historial y se lanzó desde un helicóptero, a unos 2.430 metros de altura, dispuesto a sobrevolar el precioso parque nacional. Durante 8 minutos Rossy estuvo literalmente volando, gracias a los cuatro motores que incorpora el equipo, a una velocidad de unos 305 km/h, para después abrir su paracaídas y aterrizar tan pancho y contento sobre suelo firme. Si quieres hacerte una ligeeeera idea de lo que supone semejante hazaña, tienes un increíble vídeo (musiquita ambiente incluida) esperándote tras el salto. Valor hay que tener.

Yves Rossy fracasa en su primer intento de vuelo intercontinental con el Jetwing [Actualizada]

No pudo ser esta vez. El piloto suizo Yves Rossy, conocido por haber cruzado ya el Canal de la Mancha con el futurista Jetwing, no ha podido completar el que iba a ser su primer viaje intercontinental con el aparato a cuestas. Y es que durante el recorrido marcado, que iniciaba su aventura en Tánger (Marruecos) para concluir aterrizando en Tarifa (España), se ha encontrado con las imprevisibles inclemencias del tiempo (una buena capa de nubarrones para ser más exactos), que han provocado que Rossy se precipite al agua -parece que sin consecuencias mayores para el piloto-. Como era de esperar, el apodado "Fusionman" ya ha declaro que, a pesar de este pequeño "inconveniente", volverá a intentarlo próximamente. Quien la sigue, la consigue (o eso dicen).

[Vía Gizmag]

Actualización: Tienes un vídeo con el momento "despegue" y posterior "aterrizaje forzoso" justo tras el salto.

Fusionman cruzó el Canal de la Mancha con una ala jet


Ya no tenemos la necesidad de inventarnos superhéroes voladores como Superman, porque ahora tenemos uno de verdad (advertencia: el sustantivo "superhéroe" ha sido usado muy libremente). El piloto suizo Yves Rossy, también conocido como Fusionman, cruzó exitosamente el Canal de la Mancha usando un ala con reactores. El despegue lo hizo desde un avión, a una altura de 2.500 metros, y en 10 minutos viajó 35,4 kilómetros entre Calais y Dover. Como indica la AFP, el ala posee una envergadura de sólo tres metros, y el tanque de combustible carga únicamente 30 litros, lo que limita los vuelos a una decena de minutos. Se controla el aparato moviendo la cabeza, los brazos y el cuerpo, y el piloto tiene un paracaídas que puede ser usado en casos de emergencia. Si te interesara realizar una hazaña parecida, te anticipamos que el precio de estas alas es de alrededor de 130.000 euros.

Un suizo cruza los Alpes con alas propulsadas


¿Recuerdas el cohete Libélula? era un buen intento pero apenas podía permanecer unos minutos en el aire. No parece ocurrir lo mismo con Yves Rossy, un piloto suizo de 48 años que parece haber cumplido su sueño de volar -sin avión- gracias a las alas propulsadas de creación propia. Rossy sobrevoló a una altura de 2.200 metros el lago Ginebra gracias a las alas propulsadas de 2 metros y medio en sus espaldas.

En sus piruetas en el aire, este valiente suizo rozó los 300 kilómetros hora (la velocidad fue medida por un avión que iba detrás a cierta distancia), ante el júbilo y algarabía del público que poblaba la cima del monte, en medio del cual, su propia madre que entusiasmada afirmó: "sabe lo que hace". Con todo, este vuelo se queda en nada ante su siguiente reto: cruzar el canal de La Mancha que separa el Reino Unido del continente europeo. Casi nada. Si quieres ver un vídeo de este descerebrado valiente, sigue leyendo un poco más abajo.

[Vía CoolestGadgets]




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