Ponerle un ojo encima a tu mascota es una cosa, y otra muy distinta endilgar 20 chips RFID a otros tantos peces del
acuario Underwater World, en Singapur. La idea detrás del asunto no es vigilar
si se toman sus cafés en la hora del descanso, sino ofrecer información detallada sobre los animales expuestos a los visitantes, sin necesidad de meter en los estanques a una terrorífica
robocarpa con altavoces a modo de guía turístico. Más concretamente, el acuario quería que cada vez que un pez se acercara al cristal, su nombre y características aparecieran en una pantalla LCD, eliminando de esta forma el viejo sistema de buscarlo en un cartel con todas las especies.
El proyecto fue llevado a cabo en un periodo de tres meses, y tuvo un coste de 30.000 dólares de Singapur (19.600 dólares estadounidenses/14.600 euros), unas cifras que pueden parecer exageradas, pero que merecerán la pena si sirven para crear nueva generación de Cousteaus.
[Artículo en
inglés]