La NASA quiere pensar que el ascensor espacial será construido... algún día
Con la lanzadera espacial entre bolas de alcanfor y el transporte de material científico fuera de la Tierra dependiente ya casi en exclusiva de los viejos cohetes de carga, la idea del ascensor espacial vuelve a ganar interés. Sus dificultades son numerosas, como encontrar un material lo suficientemente resistente como para mantener una estructura de decenas de kilómetros de altura, evitar los impactos de basura espacial, o simplemente consensuar un emplazamiento adecuado, pero de conseguir solventar los variados problemas que presenta, por fin podríamos enviar grandes cargas al espacio de forma segura y extremadamente económica. Nosotros no perdemos la fe, y tampoco los asistentes a la Space Elevator Conference, cuyos asistentes se devanaron los sesos la semana pasada con el propósito de encontrar la forma de levantar el esperado ascensor a las estrellas.
Algunas ideas expuestas durante la conferencia fueron la posibilidad de sustituir el sistema de transmisión de energía vía láser con paneles solares o aumentar el número de coches, y también se habló sobre un nuevo estudio que refleja las circunstancias teóricas bajo las que sus cables de nanotubos de carbono podría romperse, pero al final, las cosas siguen más o menos donde están: sin un cable lo suficientemente resistente para subir los coches (la NASA lleva cuatro años con un concurso abierto, por ahora sin ganadores) y un cientos, si no miles de defensores de la exploración espacial suspirando resignados.
Algunas ideas expuestas durante la conferencia fueron la posibilidad de sustituir el sistema de transmisión de energía vía láser con paneles solares o aumentar el número de coches, y también se habló sobre un nuevo estudio que refleja las circunstancias teóricas bajo las que sus cables de nanotubos de carbono podría romperse, pero al final, las cosas siguen más o menos donde están: sin un cable lo suficientemente resistente para subir los coches (la NASA lleva cuatro años con un concurso abierto, por ahora sin ganadores) y un cientos, si no miles de defensores de la exploración espacial suspirando resignados.
















































