Tiene Linux, cuatro ruedas, y dos cámaras web que parecen mirarnos desde la distancia. Su nombre es RoboCar, y se trata de un pequeño robot creado por
ZMP pensando en los fabricantes de automóviles.
La compañía japonesa, más conocida por sus
bípedos futboleros y sus
robots musicales, se adentra ahora en la industria de la automoción con el lanzamiento de este particular vehículo programable. Su propósito es comprobar algoritmos de navegación autónoma y otros sistemas que serán integrados en los coches del futuro, pero sin necesidad de utilizar una mula de pruebas con su correspondiente conductor.
Para ello, dentro de sus 429,0 x 195,0 x 212,2 mm equipa un procesador AMD Geode LX800, WiFi 802.11b/g/n, dos cámaras VGA CCD (opcionales), ocho sensores infrarrojos, tres acelerómetros, un giroscopio y un detector de distancias láser, todo ello sobre un chasis de aluminio y fibra de carbono con, atención, hasta su propia suspensión trasera independiente. Es tal su versatilidad que con los algoritmos adecuados, hasta podría utilizarse para calcular los consumos de vehículos eléctricos y a pila de combustible.