Se puede opinar muchas cosas sobre
Rolls-Royce, desde que sus coches representan el paradigma de la exquisitez británica aplicada al mundo del automóvil, a que sus precios sólo se pueden comprender gracias a una clientela que ya no sabe qué hacer con su dinero. Lo que nadie puede debatir es que el fabricante inglés construye algunos de los vehículos más confortables del mundo, y ahora serán todavía más suaves gracias a una transmisión automática más inteligente que sus propios conductores. O como mínimo, con una mayor capacidad de previsión.
Este nuevo cambio de marchas automático de ocho velocidades ha sido presentado como primicia absoluta en el Salón del Automóvil de Ginebra sobre el nuevo y elegantísimo Wraith, un coupé del más alto copete con el que la prestigiosa marca de Goodwood quiere competir más directamente con sus compatriotas de
Bentley. Su mayor particularidad es que es capaz de adelantarse a las condiciones de la carretera basándose en la información proporcionada por el GPS del automóvil, de forma que seleccionará la marcha más indicada para cada momento dependiendo de los hábitos de circulación del conductor y de si se aproxima una curva o una interminable recta donde liberar los 632 CV de su motor 6.6 V12 biturbo.
Evidentemente, el precio del Wraith y su sofisticada transmisión está totalmente en línea con el resto de la gama de Rolls-Royce: 245.000 euros es lo que costará este supercoupé de más de 5 metros de largo cuando salga a la venta a finales de 2013. Y no, no por más "pequeño" se olvida de la falsa
bóveda celeste por fibra óptica a la que ya nos tienen acostumbrados (
qué más quisiéramos) los diseñadores de la casa.
Si quieres empaparte en sus datos técnicos, tras el salto encontrarás una prolija nota de prensa con nada más y nada menos que 25 páginas exhortando las virtudes tecnológicas y estéticas del Wraith, además de un par de vídeos mucho más fáciles de asimilar.