Freemium: Contratos de permanencia ¿un mal necesario?

Juan se dispuso a recoger el correo. Puntual como un reloj, la factura de su operador asomaba entre el resto de la correspondencia. Nuestro personaje ficticio corrió a atender lo más importante dejando la dolorosa para el final. No sin cierto temor, se dispuso a desmenuzar el sobre y extraer todo el contenido. Varias páginas de papel, y un encarte publicitario del propio operador. Juan comenzó con inquietud a diseccionar el contenido de la misiva ¿por qué son siempre tan complejas estas facturas? Cargos, descuentos, devoluciones... todo en uno en un complicado pastel, para descubrir, con gran indignación, que un mes más le habían vuelto a cobrar un cargo indebido.
Llueve sobre mojado. Otro mes más, y el mismo cargo por un servicio no contratado. No es mucho dinero, pero uno tampoco está para regalarlo. Nuestro personaje se dispuso a zozobrar en las inciertas aguas de los call-center. Tras un intenso interrogatorio en el que tuvo que dar sus datos en varias ocasiones, por fin la llamada concluyó en un operador: "¿En qué puedo ayudarle?", preguntó. "Me han vuelto a cobrar indebidamente y quiero dar de baja esta línea". Tras una larga espera con música de fondo, el operador volvió y anunció: "tiene usted un contrato de permanencia con nosotros que concluye el día xxx y si quiere cancelarlo deberá abonar...."

















































