Aunque parecía que la horrible racha de
despidos en las grandes empresas de tecnología había dado una tregua, esta semana conocimos que la gigante
Nokia se dispone a recortar plantilla, protagonizando así un nuevo capítulo en esta situación de crisis interminable.
Los finlandeses anunciaron el martes que, debido a la disminución de la demanda en el sector de telefonía móvil, se ven obligados a eliminar 1.700 puestos de trabajo en todo el mundo, de los cuales 700, ya se sabe, serán recortados en su país natal.
Con esta medida, que afecta tanto a las unidades de teléfonos móviles como a los departamentos de comercialización y desarrollo corporativo, pretenden ayudar a un ahorro de 700 millones de euros que salvaguarde la supervivencia de la empresa -sí, curiosa (y
morbosa) coincidencia lo del número "700"-.