Una cosa es desempaquetar un aparato cualquiera, y otra muy diferente desembalar una consola de Nintendo. Hoy nos llegó la nueva
DSi, y no perdimos tiempo sacándola de la caja. En realidad, tiene dos cajas. La interior es una normal de cartón corrugado, y la exterior, una locura que al abrir la tapa emite gritos y aplausos, al tiempo que enciende unos LEDs para acompañar la emoción.
La consola es tal y como se esperaba: pequeña, y con dos cámaras. Por alguna razón se conecta a nuestra red, pero no encuentra los servidores de
Nintendo (y el problema es tan normal que hasta está descrito en el manual de usuario). Los menús son un poco complicados, aunque podría ser que no podemos concentrarnos por la emoción.
En fin, en la galería tenemos varias fotos, y después del salto un par de videos de nuestros compañeros de Joystiq.