Gracias,
Brando, por colmar una vez más nuestros más oscuros deseos. Siguiendo con su costumbre de lanzar productos de escaso uso para la mayoría de los mortales, nuestro bazar hongkonés favorito ha añadido a su catálogo una cámara
espía disfrazada de enchufe. Ya sabes, por si no necesitas
ocho conectores. Estamos casi seguros de que ya hemos visto por ahí algún invento parecido, pero a un precio de 64 dólares/45 euros... ¿habrá alguna alternativa mejor?
La herramienta ideal de padres metomentodos y cónyuges soliviantados incorpora una cámara VGA capaz de grabar a 29 fps, un micrófono, un activador por ruido, y una ranura microSD para tarjetas de hasta 4 GB. Ah, y no hace falta que lo introduzcas en una toma de corriente real, dado que viene con su propia batería recargable por USB. Ahora quien no invade la privacidad del prójimo es porque no quiere.