Una
explosión tuvo lugar ayer en la sede de
Intel situada en las afueras de la ciudad de Phoenix (Arizona) y como consecuencia de la cual, siete personas resultaron heridas, una de ellas con graves quemaduras. Según podemos leer en
Phoenix Business Journal en un área de tratamiento de disolvente en una zona en la que se producen los chips de 22nm. El videpresidente de Intel, Josh Walden, ha corrido a afirmar que no "ha habido fugas de productos químicos ni daños a la comunidad. La firma se encuentra en este momento investigando lo sucedido.