Hemos visto
palomas capaces de medir los niveles de polución atmosférica y
cemento anticontaminación, pero nada de esto supera en espectacularidad al proyecto River Glow de Soo-in Yang y David Benjamin, que ofrece un espectáculo de luces fluorescentes mientras vigila la calidad de las aguas. Construido con un presupuesto de tan solo 1.000 dólares (750 euros al cambio), el prototipo, instalado en una bañera, consiste en un LED conectado a varios filamentos de fibra óptica, que se iluminan cuando un sensor detecta cambios en el pH del agua. Y espera, porque el invento funciona con solo una pila AA, recargable mediante unas delgadas películas fotovoltaicas flotantes. La idea de sus creadores es emplear masas de estos pequeños medidores individuales para mostrar visualmente la calidad de ríos, embalses y otras masas de agua, utilizando sus llamativas luces como indicador. Así, los técnicos y guardacostas pueden saber en todo momento cuándo hay que izar la bandera roja, eso si es que no se asustan, llaman a la marina, y funden los LEDs a cañonazos pensando que son los mariposones acuáticos de The Abyss.
[Vía
Inhabitat]
[Artículo en
inglés]