En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología
Menuda semanita.
Samsung llevaba tiempo cocinando a fuego lento el lanzamiento del
Galaxy S 4, el esperado sucesor del exitoso
S III, y si nos apuras, de una brillante saga. Los coreanos no querían una presentación convencional, y el terminal fue
destilado sabiamente en medidas entregas, calentando un ambiente que ya se antojaba tórrido. Ya nadie lo pone en tela de juicio: Samsung parece ser el llamado a rivalizar de tú a tú con la inmaculada imagen de Apple, una marca que aunque no gana numéricamente en el segmento de los smartphones, sí sigue siendo una referencia obligada para el grueso de los fabricantes. ¿Lograrían los coreanos vender la batalla del cotizado 'hype'? Parece que sí. En parte.
Que el fabricante asiático va a por la pieza grande de este peculiar torneo es algo ya patente. La primera en la frente: Samsung está trabajando en un espectacular campus a pocos kilómetros de la sede de los de la manzana en Cupertino. No estamos hablando de un edificio sin más, o una delegación de la firma en aquel país, sino una auténtica referencia en Silicon Valley. Aunque posiblemente el aviso más serio para Apple llegó en la propia convocatoria de la presentación del S 4:
sería en Times Square, en el corazón de Manhattan.
Sin embargo, los coreanos podrían haberse pasado de frenada en su ansia por igualar y superar a los de Tim Cook. No han sido pocos los medios que acusan al Galaxy S 4 de ser una versión rotcada del S III, o si lo prefieres, muy similar al salto de versiones que suele hacer Apple cuando añade una 'S' a sus iPhones ¿Es esto así?