He aquí una pregunta intrigante: ¿cómo puedes pesarte en condiciones de microgravedad como las que experimentan los astronautas? Un método posible es el que utiliza la NASA para mantener a sus exploradores sanotes cual manzana, haciendo uso de una especie de taburete con muelles. El aparato (tras el salto) tiene una oscilación muy concreta, que varía drásticamente al subirse un astronauta; calculando la diferencia, es posible realizar una estimación fidedigna del peso del usuario. Otra opción, mucho más sencilla, sería usar un
Kinect hackeado.
Carmelo Velardo, un informático de la escuela de ingeniería francesa
Eurecom, ha desarrollado en colaboración con varios colegas del Instituto Italiano de Tecnología una alternativa mucho más sencilla, económica y práctica que los sistemas de medición de peso actuales. Para ello, Velardo ha unido el sensor de un Kinect con una base de datos con las medidas corporales de 28.000 personas (eso es un montón de lorzas), de forma que estimando el volumen del usuario y contrastándolo con la información ya almacenada es posible realizar estimaciones de peso con un precisión del 97%. Y no haría falta dedicar una habitación especial sólo para el aparato, dado que la tecnología hasta podría instalarse en las propias paredes de una estación espacial.
Uno de los problemas que podría encontrar este sistema es que la ausencia de gravedad (o más bien los bajos niveles registrados en el espacio) puede hacer cosas "divertidas" con tu carne mollar, y aunque los astronautas están en buen estado físico, los líquidos contenidos en el cuerpos pueden variar su forma de forma significativa; tal vez no demasiado a simple vista, pero lo suficiente para hacer que Kinect dé una medición incorrecta. Por esto mismo, John Charles, un científico de la
NASA, cree que tal vez pueda servir al menos de complemento para otras herramientas de medición de peso, para así comprender mejor los cambios que experimenta la densidad del cuerpo humano en el espacio.
De todas formas, no hará falta ponerlo en órbita para comprobar su funcionamiento; Velardo espera instalarlo a bordo de un "Cometa del Vómito", un avión especialmente adaptado para simular entornos de baja gravedad sin salir de la Tierra, donde podría realizar sus primeros experimentos.