Freemium: El libro, ese gadget...

Suena el despertador. Uno abre lentamente los ojos intentando situar el día concreto en el que vive. El sueño ha sido profundo y como consecuencia de ello, el despiste, mayor. Estirando el brazo alcanzo el iPad y un breve repaso al terminal me termina de situar en la actualidad del día. Correos leídos y contestados, un vistazo a la prensa, y un breve repaso a las redes sociales antes de poner un pie en el suelo dan por terminado el periodo de adaptación a la jornada laboral que se inicia. Llegados a este punto, uno ya no sabe si la tecnología ayuda en el día a día, o se ha convertido en una necesidad más que nos esclaviza. Más bien lo segundo. Pero corremos. No hay tiempo que perder.
La jornada de trabajo transcurre y no nos separamos ni un sólo segundo del smartphone. Correos, tweets y llamadas. Todo ello plenamente embutido y funcionando en esta endiablada máquina que es capaz de hacernos dar media vuelta por muy lejos que estemos si nos la hemos olvidado en casa. Pero no todo es trabajo y también hay un hueco para el ocio. Que nadie piense que nos vamos a entregar a una serie de televisión o una partida en la consola, no. Un nuevo (y saludable) hábito está abriéndose con fuerza gracias a la tecnología: la lectura.















