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Crean nanobots que nadan en la sangre para tratar enfermedades en un futuro

Crean nanobots que nadan en la sangre para tratar enfermedades en un futuro
La guerra de los nanobots se recrudece, y Georgia Tech ha puesto un granito de arena más en esta apasionante carrera creando unos nanobots capaces de nadar en la sangre con fines médicos. Si lo recuerdas, la idea no es nueva y fue la Universidad de Penn State en abrir fuego con un prototipo similar, basándose unas "arañas" que buceaban por tus venas. El principio del que nos hacemos eco hoy es muy similar, aunque el nanobot se parece más en este caso a un pez que a un arácnido.

Como podrás suponer, los creadores de este prototipo pretenden que sea útil en el ámbito de la medicina: la idea es que sirvan de transporte para administrar medicamentos o construir pequeñas estructuras pieza a pieza. Sin embargo, el planteamiento de Georgia Tech tiene truco: ellos han planteado el modelo, pero ahora necesitan alguien que se ponga manos a la obra y lo fabrique.

Científicos crean minúsculas "arañas" capaces de nadar en tu sangre para tratar enfermedades (algún día)

Científicos de la Universidad de Penn State quieren llenar tu sistema circulatorio con pequeñas arañas microscópicas. Por tu propio bien. Sus investigadores han desarrollado unos diminutos "vehículos" con fines médicos, básicamente una esfera de menos de una micra de diámetro con un hemisferio de oro y otra de sílice, que gracias a unas patitas y la osmosis, podrían desplazarse para reparar áreas dañadas de tu cuerpo. Para ponerlo en perspectiva, un glóbulo rojo tiene un diámetro de unas siete micras.

Estas bolitas, en un principio, no servirían de mucho de no ser por la adición del catalizador de Grubbs, una molécula que da comienzo a la formación de largas cadenas de pequeñas moléculas de polímero en el lado del sílice. Dado que en el hemisferio áureo hay más moléculas no polimerizadas, se genera un gradiente osmótico, de forma que entra líquido por un lado y sale por el otro, imprimiendo movimiento a esta diminuta araña sintética.

Aunque por ahora lo único que han conseguido sus creadores es observar su movimiento, en el futuro esperan combinarlas con nanobots capaces de detectar tejidos dañados para llevar hasta ahí pequeñas cantidades de adhesivo, rascar excrecencias en tu sistema circulatorio como si fueran microfontaneros, o buscar zonas infectadas donde descargar fármacos de forma localizada.

Científicos prueban un micro-robot capaz de flotar en el ojo

Si eres miedosillo o cualquier cosa que tenga que ver con objetos puntiagudos introduciéndose en el ojo te da algo de grima, pasa de página. ¿Estás ahí? Bien; porque si sigues con nosotros y además te interesan los nanobots, esto te va a encantar. Científicos del Instituto de Robótica y Sistemas Inteligentes de Zúrich, Suiza, están trabajando en un pequeño "submarino ocular" diseñado para tratar lesiones como la degeneración macular con la mayor comodidad para el paciente y el menor riesgo posible. Básicamente, ese rectángulo negro que ves ahí, flotando en el ojo de un cerdo muerto, es un minúsculo robot dirigido mediante electroimanes, cuyo fin es administrar medicamentos a nivel interno y de forma localizada.

Actualmente, el tratamiento de la degeneración macular requiere de múltiples inyecciones, pero este robot podría hacer el mismo trabajo flotando dentro del ojo durante meses, y hasta se le podrían encomendar misiones como depositar cápsulas biodegradables con medicamentos antes de ser extraído usando una aguja magnética. Por ahora y como decimos, el robot se está poniendo a punto usando cerdos muertos, si bien los investigadores esperan comenzar dentro de poco las pruebas con animales vivos.

Investigadores desarrollan un "cerebro" que controla nanobots

Todos estos avances en nanotecnologías son interesantes, pero el de esta nota es además bastante extraño. Se trata de un "cerebro" que puede controlar nanomáquinas, desarrollado en Japón. Según explican, este cerebro está conformado por 17 moléculas de un producto químico llamado duroquinona. Cada molécula puede rotar a cuatro posiciones diferentes, mientras son controladas por la molécula central. En las pruebas, los investigadores controlaron ocho nanomáquinas con instrucciones para que se acoplen y despeguen del cerebro. La estructura del mismo ofrecería el uso de hasta 4.000 millones de combinaciones, que pueden ser cambiadas con tan sólo manipular una molécula. En un futuro se espera usar aplicaciones computacionales con esta tecnología, pero por ahora nos alegra saber que nadie está controlando robotitos en nuestra venas.

[Artículo en inglés]





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