Garmin se quiere replantear su futuro como fabricante de móviles
Si uno sabe leer bien las señales, no hace falta ser ningún adivino para saber que Garmin no está muy cómoda en el negocio de la venta de teléfonos móviles. Errores notables como un hardware mediocre, retrasos injustificados, no saber adaptarse a lo que exige el cliente, ofertas poco atractivas y motivos similares han desencadenado que el balance final sea negativo. De hecho, el CFO de la compañía, Kevin Rauckman, ha mencionado en una reciente entrevista que que tendrá que decidir "en el próximo par de trimestres si van a seguir invirtiendo o si van a echarse para atrás de manera definitiva". A pesar de que la compañía tiene una presencia enorme en el medio marino y las industrias de la aviación, parece que el sector de los teléfonos se le resiste y a lo mejor, como se suele decir, una retirada a tiempo es siempre una victoria. O dicho de otro modo, rectificar es de sabios.





























































