El uso de elementos piezoeléctricos el las calzadas como forma de generar energía limpia ciertamente es una idea prometedora, pero en un lugar del Reino Unido han decidido pasar de la teoría a la práctica. Un supermercado de la cadena Sainsbury's en Gloucester ha instalado placas de generación energética en el aparcamiento del establecimiento, de forma que el peso de los propios vehículos es transformado en electricidad, empleando unas bombas hidráulicas conectados a un generador.
El sistema es capaz de proporcionar 30 kW de electricidad "gratis" sin nada más que el paso de sus clientes, que es la cantidad que necesitan para alimentar las cajas registradoras. Por si esto no fuera bastante, la tienda también recoge agua de lluvia y la calienta con placas solares en verano para su uso en los cuartos de baño, lo que convierte a este en uno de los comercios más limpios del país. El único problema que le vemos es que esta energía no sale de la nada, de forma que a menos que implementen su captación de forma inteligente (en
zonas de deceleración, por ejemplo), lo único que se conseguirá aumentar los consumos de los clientes con la excusa de ser un poco más verdes.
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