Entre la larga lista de nuevos productos presentados por
Samsung, hay uno que brilla especialmente por sus peculiares funciones. Hablamos como no de la nueva Galaxy Camera, una cámara de fotos con Android en tus entrañas que pretende revolucionar el mercado fotográfico de bolsillo con funciones conectadas a internet y un sin fin de acciones más propias de un teléfono móvil. Y no te extrañes demasiado con esa última comparativa, ya que la Galaxy Camera cuenta con el mismo cerebro de 1,4 GHz y la misma cantidad de memoria RAM que el nuevo
Galaxy S III, así que podríamos decir tranquilamente que estamos ante un clon del buque insignia de Samsung al que le han pegado un objetivo de 21 aumentos.
Algo así podría ser el resumen del dispositivo, ya que de primeras se siente tosco y aparatoso, no pesada, pero sí complicada de llevar. Esto dificulta la denominación "compacta", y puede que a muchos le resulte demasiado incómoda en el bolsillo del pantalón o la chaqueta. Aún así, sus 4,8 pulgadas con resolución de 1.280 x 720 píxeles (308 ppp) se agradecen, y hacen que la experiencia del
point and shoot sea llevadera y divertida. Más aún con los menús interactivos que ofrece y las muchísimas opciones que dispone, en especial el modo experto, el cual simulará los aros de un objetivo con los que ajustar distintos valores como la apertura, la velocidad de obturación, ISO y exposición.