Hace algo más de un año que oímos hablar por primera vez de cierto submarino amarillo capaz de impulsarse bajo las olas sin más energía que la proporcionada por las corrientes de las aguas bajo las que navega. Su pionero viaje transoceánico, el único hasta la fecha utilizando este sistema de propulsión, culminó la semana pasada en el puerto gallego de Baiona, no casualmente, el punto de regreso de Cristóbal Colón tras poner pie en América, y hoy se puede considerar finalizado con la entrega del robot a Estados Unidos por parte del ministro de fomento José Blanco.
El Caballero Escarlata o Scarlet Knight si prefieres su nombre en inglés, ha sido desarrollado por la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, EEUU, y podría convertirse en el futuro de las plataformas de investigación oceanográficas. Este pequeño vehículo se desplaza sin necesidad de motores, dado que saca partido de las corrientes oceánicas y emplea unas baterías de 60 kg para mantener en funcionamiento sus sistemas. Durante los 221 días y 7409 km que duró su travesía, el submarino recopiló información sobre las aguas en las que planeaba, tomando nota de valores como su salinidad y temperatura, para más tarde enviarlas al control de la misión al emerger, momento en el que aprovechaba para corregir su rumbo.
El Caballero Escarlata original reposará ahora en el museo del Instituto Smithsonian junto al mítico Spirit of St. Louis, el primer avión en cruzar el atlántico, pero Baiona conservará una réplica del planeador. Si quieres saber más sobre este robot, te recomendamos que eches un vistazo a la nota de prensa que tienes a continuación.