En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología
El otro día una persona me comentó a través de Twitter que
Apple había perdido su capacidad de sorpresa en el mundo de la tecnología. Una gran verdad, por otro lado, puesto que sus grandes novedades
aparecen por fascículos en los medios a través de filtraciones de los fabricantes de componentes. Mi respuesta fue instintiva e inmediata, casi sin pensarla: "Apple ya no sorprende: impresiona", y esta frase tan visceral me tuvo reflexionando durante bastante tiempo. El grueso de los nuevos productos son conocidos con antelación y hasta la fecha de la keynote es filtrada a los medios con una precisión milimétrica. El 'One more thing' es tan previsible como esperado, y sin embargo, las presentaciones de los de la manzana siguen contando con un halo cautivador que despierta el interés hasta del más crítico.
Y Apple la volvió a liar. El pasado día 23,
Tim Cook saltó al escenario y tras empacharnos a cifras en las que quedaban patentes los logros de la compañía, comenzaron los anuncios del hardware y como colofón, el plato fuerte. Apple presentó al mundo el
iPad mini, el tan cacareado hermano pequeño del iPad y que viene con ganas de bronca. Uno creía que
Steve Jobs se refería a otro tipo de pugna en los tribunales cuando anunció en su día que declararía una "guerra termonuclear" contra
Android, pero no, ahora vamos conociendo el calado de esta batalla sin precedentes. Y esto es sólo el comienzo.