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Volvo prueba con éxito en España su tren de carretera autónomo

Volvo prueba con éxito en España su tren de carretera autónomo
Allá por el mes de enero te contamos que el proyecto SARTRE (Safe Road Trains for the Environment) estaba acercándose a su última etapa, y hoy Volvo ha comunicado que sus pruebas para crear vehículos autónomos inteligentes se encuentran a punto de concluir tras realizar 200 km en carretera con un mínimo absoluto de intervención humana. En total, Volvo ha recorrido 10.000 km desde que dio comienzo el proyecto.

El proyecto, pensado para crear auténticos trenes de carretera, con una locomotora virtual y múltiples vagones, utiliza comunicaciones inalámbricas car 2 car (C2C) para poner en fila india a múltiples vehículos que regulan de forma independiente su velocidad, distancia de seguridad y giro, "enganchándose" a un camión mediante una conexión de datos.

Durante las pruebas, realizadas por Ricardo UK Ltd, Applus+ Idiada, Tecnalia Research & Innovation, Institut für Kraftfahrzeuge Aachen, SP Technical Research Institute, Volvo Technology y Volvo Car Corporation en una autopista próxima a Barcelona y compartida con otros conductores (no tenemos más detalles sobre la situación concreta), este convoy formado por un Volvo S60, un V60 y un XC60 a modo de vagones, recorrió 200 km a una velocidad de 85 km/h manteniendo una distancia de entre 5 y 15 metros entre sí (6 metros de normal), usando cámaras y sensores de radar y láser para seguir al camión-guía de forma segura y muy eficiente. De esta forma, sería posible dejar tu coche "conectado" a un camión en ruta y dejar que él condujera por ti hasta que uno de los dos llegara a su punto de destino o separación.

Precisamente las mediciones de los consumos serán ahora objeto de los investigadores, dado que además de crear vehículos más seguros, Volvo espera con este proyecto financiado en parte por la Comisión Europea reducir el gasto de combustible en cerca del 20%.

Vídeo tras el salto.

Cadillac muestra su tecnología de conducción "manos libres" Super Cruise

Tras popularizar los sistemas de control de crucero adaptativos, de aviso de cambio de carril involuntario y de frenada de emergencia, estaba claro cual sería la próxima gran meta para los fabricantes automóviles: integrar todos ellos en un único asistente para hacer que los coches se conduzcan solos o con la mínima intervención humana posible. Volkswagen ya nos ofreció un avance bastante completo de las tecnologías con las que está trabajando en su proyecto TAP, y ahora es Cadillac la que nos muestra su "coche con conductor opcional" gracias al sistema Super Cruise.

Utilizando sensores de radar y ultrasonidos, cámaras y datos cartográficos procedentes del navegador GPS, Super Cruise es capaz de tomar curvas automáticamente (no nos preguntes la velocidad máxima; Cadillac no quiere entrar en los detalles más finos), frenar, centrar el coche en su carril y básicamente conducirse solito "bajo ciertas condiciones ópticas", en palabras de General Motors. La parte entrecomillada es importante, dado que la compañía reconoce que no siempre el funcionamiento del vehículo podrá ser autónomo, y cuando los datos recogidos por el sistema no sean fiables del todo automáticamente se avisará al conductor para que tome los mandos.

En un principio el TAP de Volkswagen parece más completo por su capacidad para reconocer señales de tráfico e incluso detectar distracciones, pero el Super Cruise de Cadillac tiene un importante atractivo: podría formar parte del equipamiento de sus modelos a mediados de esta misma década. Y no hace falta que te recordemos que ya estamos en 2012.

Tienes un vídeo demostrativo tras el salto.

Google patenta un sistema de conducción autónoma... ¿con códigos QR?

Si la idea de introducir "sonido de marcianitos" ya es motivo de escándalo para algunos, será mejor si tratamos de ahuyentar de nuestras frágiles mentes la aberrante idea de los vehículos autónomos. Aunque sólo sea para mantenerla ajena hasta que finalmente se hagan realidad, porque ya se puede considerar algo cierto que llegarán tarde o temprano.

Una de las compañías que más está trabajando en este tipo de máquinas es Google, que acaba de conseguir una patente en EEUU sobre vehículos capaces de alternar entre funcionamiento dirigido por un ser humano y un cerebro electrónico. La patente #8.078.349 describe un automóvil que ha de ser en primer lugar conducido manualmente hacia una especie de "pista de despegue", donde "un indicador de referencia" que aparece sobre la calzada misteriosamente dibujado como si fuera un código QR, sirve junto a las coordinadas GPS para permitir al vehículo conocer su situación precisa.

Los Marines prueban su (posible) mula de carga autónoma

Hay quien opina que la medalla de plata solo sirve para reconocer al perdedor más rápido. Los chicos de TORC Technology, sin embargo, finalizaron en la tercera posición el Urban Challenge 2007 organizado por DARPA, y sin embargo han sabido rentabilizar muy bien este discreto éxito. Los ingenieros del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (alias Virginia Tech) formaron una empresa especializada en vehículos autónomos y a radiocontrol tras recibir su medalla de bronce, y, ahora regresan a las raíces militares del Urban Challenge con el Ground Unmanned Support Surrogate o GUSS.

Esta especie de carrito de golf fue diseñado para transportar hasta 815 kg (arriba-abajo) a 8 km/h y seguir a las tropas automáticamente, empleando un transmisor de posición llamado WaySight. Por supuesto, también podrías tomar el volante y dirigirlo como si fuera un automóvil convencional, aunque es lógicamente sus posibilidades como serpa autónomo lo que ha llamado la atención del ejército de los Estados Unidos, que ya está probando cuatro prototipos entregados a los Marines para evaluar su potencial.

Vídeo: El Passat autónomo de Stanford aparca derrapando

Luces con autoencendido, lectores de señales de tráfico con control de velocidad de crucero, sistemas de prevención de accidentes... el arsenal de niñeras electrónicas de los automóviles de hoy en día es tal que amenaza con despojarlos de toda emoción, aunque si los asistentes de aparcamiento del futuro son como este desarrollado entre Volkswagen y la Universidad de Stanford, podríamos darles un pase. Alemanes y estadounidenses llevan trabajando desde hace tiempo en el Passat que en su día fue enviado a competir en el DARPA Urban Challenge 2007, y durante todos estos meses le han enseñado toda clase de nuevas maniobras, incluyendo el "aparcamiento por derrape".

Para ello, Junior, que es como se llama este Passat Variant, utiliza una mezcla de posicionamiento GPS y sensores láser, ópticos y de inercia, cuya información es combinada con una serie de complejos algoritmos. El resultado es un automóvil que no sólo puede circular sin necesidad de un humano al volante, sino que puede realizar maniobras tan arriesgadas como esta de hoy. Lógicamente no es lo mismo enseñarle a hacer esta clase de trucos entre conos y en mitad del desierto que en una ciudad con tráfico real, pero es que en cualquier caso el propósito de los ingenieros de Stanford no es sacarte las asaduras por la boca, sino aprender a controlar situaciones extraordinariamente difíciles con el hardware del prototipo actual.




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