Hace apenas unos días, una pequeña compañía pequinesa llamada
Xiaomi saltó a la palestra para enseñar a las grandes cómo se hacen las cosas. Con sólo 250 empleados, esta forma se las ha ingeniado para llamar la atención de todo el mundo con su
Xiaomi Phone, un terminal de aspecto robusto y dotado de unas especificaciones que deberían dejar a cualquiera con las rodillas flojeando: procesador dual core a 1,5 GHz, 1 GB de RAM, 4 GB de ROM, pantalla de 4 pulgadas,
GPS y
GLONASS (por si te vas de visita a la Madre Rusia) y una batería de 1.900 mAh para que no te dure dos encendidos por el equivalente a 310 dólares/217 euros al cambio. Como para que más de un competidor local (y extranjero) empiece a replantearse la vida.
El caso es la oficina de Engadget en China ha tenido ocasión de reunirse de nuevo con la gente de Xiaomi para aclarar algunos aspectos del teléfono que no quedaron del todo nítidos en el momento de la presentación. Xiaomi, que tal vez te suene por su creación de la súper-ROM
Android MIUI, resulta que repartió unidades con un firmware beta muy antiguo durante la presentación del producto, y por un fallo de relaciones públicas, se dio a entender que era el software definitivo o casi. Ese no es el caso. Durante la visita de Engadget a las oficinas de Xiaomi, la compañía mostró la última versión de su sistema operativo, detallando en particular una de sus características más peculiares: la doble partición.