Entre los lanzamientos con los que nos sorprendió ayer
Samsung estaba la
MV800, una nueva compacta de la casa que vuelve a apostar por ese
punto diferente ya visto en otros modelos anteriores incluyendo una pantalla abatible amiga de los autoretratos. Junto a esta simpática característica -que no solo nos permitirá encuadrar mejor las autofotos que nos hagamos sino también realizar tomas de manera más cómoda gracias a la inclinación que puede adoptar su pantalla- nos encontramos con un modelo realmente ligero y manejable, una pantalla táctil que responde bastante bien a nuestras peticiones, y numerosas opciones para que la toma de fotografías se convierta en una experiencia mucho más divertida y amena -filtros, escenas, montajes, retoques y un sinfín de efectos, accesibles todos desde cinco escritorios diferentes repletos de programas-.
Un curiosidad que presenta es que, dado que la pantalla al levantarse tapa el disparador superior de la cámara, Samsung le ha incluido
un segundo botón en la parte trasera para ser utilizado cuando tengamos el panel totalmente desplegado; este, aunque pueda parecer complicado de pulsar en un principio, es de fácil "alcance" por los dedos gracias a un discreto embellecedor completamente liso -a diferencia del resto de la superficie de textura rugosa- que actúa como guía para que encontremos la tecla a tientas y de manera bastante sencilla.