Aunque la idea de transformar en portátil una consola sobremesa es tan vieja como la propia historia de los videojuegos domésticos, la
GameCube es una de esas máquinas que se han resistido de manera contumaz a los intentos de miniaturización. Con esto dicho, la
modificación de hoy es posiblemente la mejor que hemos visto hasta la fecha. Su nombre es NCube, y no en vano, ha sido creada por Hailrazer, uno de los muchos aprendices de
Ben Heck que pululan por los foros del Maestro.
En su construcción se utilizaron entre otros componentes la carcasa de una Datamax Kid's Delight, una pantalla Zenith PSone sin cambio alguno, y un puñado de baterías de polímero de litio que le proporcionan una vida de tres horas, aunque si lo deseas es posible utilizar el adaptador de corriente de la propia GameCube para usarla con el enchufe más próximo. Eso y 90 horas de trabajo. El único punto negativo es el lector trasero, pero tampoco es que se puedan hacer maravillas con el hardware original.
No te pierdas el vídeo demostrativo.