Suponemos que dice algo sobre nuestras prioridades como especie el hecho de que el turismo especial todavía no sea accesible a las masas, y ya haya gente pensando en cómo pagar sus sándwiches de atún liofilizado y rehidratado. El hecho es que un grupo de investigadores de la Universidad de Leicester y el Centro Espacial del Reino unido creen que los pagos fuera de la Tierra no serán posibles con los métodos y divisas tradicionales, por culpa de los bordes afilados de las mismas o las tiras metálicas que tienen en su interior los billetes (cosillas de la radiación), así que se han sacado de la manga algo un poco más apropiado para los viajes espaciales. Arriba, tienes un bonito ejemplar del Quasi Universal Intergalactic Denomination o QUID (que en jerga británica significa "Libra"), un pedazo de teflón moldeado que carece de los compuestos químicos y los peligros asociados a los billetes de papel, las tarjetas de crédito y las monedas.
Sus inventores han fijado el cambio de un QUID en 6,25 libras esterlinas (8,68 euros/12,5 dólares), lo que no solo es arbitrario a más no poder, sino también completamente innecesario considerando que para pagarle a
Sir Branson los pasajes de Engadget, nos habremos gastado todo nuestro dinero terrícola y hasta rehipotecado la casa.
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