
Mientras los formatos de vídeo no han dejado de evolucionar al tiempo que
guarreaban nuestro registro llenaban de codecs nuestros ordenadores, el MP3 ha conseguido aguantar el envite del tiempo con un estoicismo encomiable. Y no será por falta de rivales, porque los ha tenido... y los sigue teniendo. El último en lid ha sido anunciado por BACH Technology, y se llama Music DNA.
La criatura, hijo de Dagfinn Bach, programador noruego que ya trabajó en el primer reproductor MP3 allá por 1993, utiliza el estándar MPEG-7 y un contenedor capaz de guardar hasta 32 GB de carátulas, letras, vídeos, e incluso contenidos de blogs que podrían ser actualizados continuamente a través de internet, subiéndose al carro de formatos como el
iTunes LP de Apple o el
CMX desarrollado por EMI, Warner, Universal y Sony. A diferencia de ellos, sin embargo, todavía no tiene apoyos en la industria, de forma que sólo nos queda desearle buena suerte para cuando salga la versión beta en primavera. A nosotros todo esto de los nuevos archivos musicales híbridos nos empieza a sonar como los famosos
SACD...