Malas no, funestas noticias traemos para todos los amantes de las 3D. SGI, la empresa que durante los años 90 se convirtió en sinónimo de infografía y potencia de procesamiento, se ha declarado en bancarrota. Por segunda vez en tres años. Y no parece que vaya a regresar, viendo que ha aceptado venderse por la ridícula cifra de 25 millones de dólares a Rackable Systems, cuando en sus mejores tiempos estaba vendiendo alrededor de 3.660 millones cada año y tenía un valor en bolsa de más de 7.000 millones de dólares. Naturalmente el proceso aún tiene que ser autorizado por un juez, pero nada parece impedir ya su adquisición.
Atrás quedaron los años en que sus estaciones de trabajo y granjas de servidores servían para generar las escenas más explosivas de éxitos como Jurassic Park y Terminator 2. La llegada de las tarjetas 3D y su obstinación por dedicarse a los sistemas profesionales en vez de ampliar sus horizontes terminaron por hundirla en la irrelevancia, hasta el punto de que hoy en día sus fantásticos equipos UNIX ya sólo son piezas de paleoinformática. Bellísimos, pero fósiles al fin y al cabo, sin ninguna utilidad en la industria actual.
Desde aquí, alzamos nuestras copas en recuerdo del pasado. Esta va por ti, SGI.