El gobierno de los Estados Unidos está tratando de capear como puede uno de los mayores escándalos de espionaje de los últimos tiempos, después de que los diarios
The Washington Post y
The Guardian hayan revelado la existencia de PRISM, un proyecto diseñado para monitorizar y acceder a "audio, vídeo, fotografías, e-mails, documentos y registros de conexión" en los servidores de Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, PalTalk, AOL (propietaria de Engadget), Skype, YouTube y Apple. Estos datos estarían siendo utilizados por el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional (también conocida por las siglas NSA), pero también por el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno del Reino Unido (GCHQ), el servicio de inteligencia del Ministerio de Asuntos Exteriores británico encargado de la vigilancia electrónica. Adicionalmente, otro programa llamado BLARNEY estaría filtrando metadatos en puntos concretos de la red de redes para seguir recogiendo información en masa.
PRISM comenzó a funcionar en diciembre de 2007, bajo el mandato de George W. Bush, y sus operaciones fueron ratificadas por la administración Obama en diciembre de 2012. No está nada claro el origen de la filtración que ha servido para revelar su existencia; sólo un número muy reducido de legisladores estaban al corriente y se encuentran en un grupo de trabajo que requiere un juramento de confidencialidad.
Esta información, filtrada a la prensa a través de una presentación de PowerPoint, indica que analistas estadounidenses y británicos estarían utilizando las cadenas de búsqueda de los usuarios para determinar con una precisión de "al menos el 51%" si dicha persona es extranjera, tras lo cual se extraerían los datos del sospechoso, incluyendo las personas de su lista de contactos. En servicios como Facebook, las autoridades podrían monitorizar audio, vídeo, conversaciones de texto y transferencias de archivo. También sería posible acceder al correo electrónico de Google, así como a sus servicios de almacenamiento y de búsqueda.