
Es difícil ser uno de los líderes de la industria de la electrónica de consumo como Foxconn. Un día te despiertas
acusado de explotar a tus trabajadores en tu planta de producción de iPods, y como cualquier empresa seria y responsable, te ves obligado a
negar las alegaciones y a amenazar con acciones legales contra los "conspiradores" responsables de tamaña difamación. Después, aun habiendo
admitido algunas violaciones de las leyes chinas de trabajo y después de que una
auditoría contratada por Apple confirmara que también hay otros problemas laborales, de alguna forma piensas que lo mejor es
demandar a los periodistas chinos que cubrieron la historia, para convertir sus vidas en un infierno y tapar el asunto lo antes posible.
Bien, una vez más, la buena gente de Foxconn ha admitido que se le fue la mano, alegando que a consecuencia de la gran atención despertada sobre los destinatarios de su demanda, ha reducido drásticamente su petición de una indemnización de 3,8 millones de dólares a un simbólico yuan (12 centavos/9 céntimos de euro), retirando además la solicitud de congelar sus cuentas y bienes personales. Así que en otras palabras, Foxconn no se arrepiente de haber intentado aplastar a los reporteros, sino que simplemente ha cedido ante la presión del público (o las amenazas de Apple, que tampoco tendrá muchas ganas de meterse en escándalos).
Sea como sea parece que la cosa ha funcionado; los empleados de iPod City tendrán un sindicato y mejores condiciones de trabajo, y los periodistas han conseguido salir airosos del trance. Buenas noticias, sin duda.
[Artículo en
inglés]