Nuestro gozo en un pozo. Si durante unos breves días mantuvimos la esperanza de que la
reunión entre los CEOs de Apple y Samsung pudiera servir para devolver la relación entre ambas compañías a una sana competencia centrada en el mercado y no en los tribunales, la noticia de que
no fue posible llegar a un acuerdo entre ambas partes nos devolvió a la realidad, que hoy vuelve a mostrar su crudeza con el anuncio de que Apple intentará bloquear las ventas del flamante
Samsung Galaxy S III en Estados Unidos solicitando su introducción en la misma demanda con la que busca detener las ventas del
Galaxy Nexus.
La firma dirigida por Tim Cook cree que el Galaxy S III infringe un mínimo de dos patentes; una de ellas relacionada con la "detección y realización de acciones en estructuras identificadas en datos informáticos" o "data tapping" (también usada en su batalla legal contra
HTC), y una segunda que directamente apunta a
S Voice, alegando que la función de reconocimiento de voz de Samsung pisotea una patente utilizada para proteger
Siri.
La vista del caso tendrá lugar mañana, y Apple tiene pensado meter prisa al tribunal usando las propias proclamas de Samsung, y es que los nueve millones de reservas de los que presume el fabricante surcoreano darían muestra del daño que el Samsung Galaxy S III podría causar a Apple. Samsung, por su parte, dice que esta maniobra no retrasará el lanzamiento de su buque insignia en Estados Unidos, y más le vale que sea así; como se vea obligada a cancelar las reservas realizadas, se puede encontrar con un buen cacao entre manos.