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Los nuevos lab-on-a-chip ofrecerán resultados médicos más precisos y rápidos

La investigación de los llamados lab-on-a-chip continúa dando prometedores frutos. Un grupo de investigadores de la Universidad de Calgary (Canadá) ha creado un nuevo microchip inalámbrico que permite analizar muestras de sangre de apenas un nanolitro, una cantidad mucho menor que la necesaria para realizar una batería de tests convencional. Según nos cuentan, el equipo de Karan Kaler ha conseguido unos resultados tan eficientes gracias a "una especie de micro-emulsión, en la que la minúscula gota de sangre a analizar se encuentra rodeada por una capa de otras sustancias". La muestra se coloca directamente en el chip y, una vez realizadas las pruebas pertinentes, los resultados pasan directamente al ordenador de manera inalámbrica. El potencial de esta creación es enorme, yendo desde la fabricación de dispositivos mucho más rápidos y precisos en hospitales o centros de salud, hasta el desarrollo de dispositivos para uso doméstico, que proporcionen información vital al paciente en cuestión de momentos mediante fluidos como la sangre o la orina. Por ahora se desconoce cuándo esta nueva tecnología estará lista para abandonar el laboratorio, aunque por la cuenta que les trae, seguro que están trabajando sin descanso para conseguirlo.

[Vía Physorg]

Lab-on-a-chip: de la vena al diagnóstico sin esperas interminables

Si por desgracia alguna vez has tenido que oír a tu médico decir algo parecido a "me gustaría seguir haciendo pruebas", sabrás que casi la peor parte de todo el proceso es la interminable espera hasta llegar al diagnostico. Ingenieros y estudiantes de la Universidad de Rhode Island pretenden acabar con esta tortura gracias a una nueva tecnología llamada lab-on-a-chip, que permite reducir los tiempos de esperas a sólo 30 minutos, con ayuda de un nuevo dispositivo y una gota de sangre del paciente. La muestra se coloca en un cartucho de polímeros de plástico más pequeño que una tarjeta de crédito y se inserta en una especie de biosensor del tamaño de una caja de zapatos para que un reactivo pueda detectar si hay biomarcadores que indiquen la presencia de alguna anomalía. Durante la primera parte del estudio se han estado analizando problemas de corazón, pero los investigadores afirman que la experiencia podría extenderse a todo tipo de análisis, desde el Alzheimer al VIH. La facultad estima que el precio del sensor es de unos 3200 dólares, costando cada prueba 1,50 dólares (1,15 euros), pero aún no se han aventurado a ofrecer una fecha provisional para su llegada a las consultas.

[Vía Physorg]




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