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Robots más sensibles gracias a los bigotes de los gatos

Robots más sensibles gracias a los bigotes de los gatos
Por algún motivo que se nos escapa, gatos y cibernética están íntimamente relacionados... y no estamos hablando de los fetiches procedentes de Japón. De hecho, el avance de hoy se lo debemos a la Universidad de Berkeley, que se ha inspirado en los felinos para hacer posible que los robots del futuro puedan sentir objetos a su alrededor y mejoren de esta forma su orientación espacial. Lo curioso de la noticia es que te equivocas si piensas que los científicos se han fijado en la excepcional vista de los gatos para crear sensores ópticos más sofisticados; en realidad, la de hoy es una cuestión de bigotes.

La robomedusa de Virgina Tech no pica, pero nada como una de verdad

El mar, con sus insondables profundidades y extrañas criaturas, ha sido desde siempre un escenario recurrente en las pesadillas de Engadget. Ahora, con más motivos que nunca. Científicos del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (alias Virginia Tech) han desarrollado una singular medusa robótica que nada con la naturalidad de las gelatinosas criaturas que acosan a los bañistas todos los veranos, gracias a un sistema motor tan interesante como original.

En lugar de emplear piezas articuladas y motores convencionales para ganar impulso, Robojelly hace uso de su propio cuerpo, formado por un armazón de aleación de níquel-titanio con memoria de forma cubierto por varias capas de nanotubos de carbono con nanopartículas de titanio. Esta "piel" reacciona de forma exotérmica cuando es expuesta a una mezcla de oxígeno e hidrógeno, de forma que el cuerpo del robot se encoge de golpe, expulsando el agua de su interior antes de volver a su forma original y completar el ciclo.

Ahora mismo el desafío está en conseguir que cada uno de sus ocho segmentos se pueda activar de forma independiente para mejorar la movilidad de Robojelly, tras lo cual podrá ser liberado en la piscina de la universidad para aterrorizar al equipo de natación.

La NASA quiere pensar que el ascensor espacial será construido... algún día

Con la lanzadera espacial entre bolas de alcanfor y el transporte de material científico fuera de la Tierra dependiente ya casi en exclusiva de los viejos cohetes de carga, la idea del ascensor espacial vuelve a ganar interés. Sus dificultades son numerosas, como encontrar un material lo suficientemente resistente como para mantener una estructura de decenas de kilómetros de altura, evitar los impactos de basura espacial, o simplemente consensuar un emplazamiento adecuado, pero de conseguir solventar los variados problemas que presenta, por fin podríamos enviar grandes cargas al espacio de forma segura y extremadamente económica. Nosotros no perdemos la fe, y tampoco los asistentes a la Space Elevator Conference, cuyos asistentes se devanaron los sesos la semana pasada con el propósito de encontrar la forma de levantar el esperado ascensor a las estrellas.

Algunas ideas expuestas durante la conferencia fueron la posibilidad de sustituir el sistema de transmisión de energía vía láser con paneles solares o aumentar el número de coches, y también se habló sobre un nuevo estudio que refleja las circunstancias teóricas bajo las que sus cables de nanotubos de carbono podría romperse, pero al final, las cosas siguen más o menos donde están: sin un cable lo suficientemente resistente para subir los coches (la NASA lleva cuatro años con un concurso abierto, por ahora sin ganadores) y un cientos, si no miles de defensores de la exploración espacial suspirando resignados.

Investigadores crean circuitos sinápticos con nanotubos de carbono

Reparar las conexiones nerviosas del cerebro o incluso crear una nueva sesera artificial en el laboratorio, es desde siempre uno de los grandes sueños de la ciencia; una fantasía que se encuentra ahora un minúsculo pasito más cerca de convertirse en realidad. Alice Parker y Chongwu Zhou, dos investigadores de la Escuela de Ingeniería Viterbi de la Universidad del Sur de California, han usado nanotubos de carbono para crear circuitos sinápticos capaces de imitar el funcionamiento de las conexiones neuronales, abriendo nuevas puertas al desarrollo de nuevos sistemas de inteligencia artificial.

El mayor problema a resolver es la escala: nuestros cerebros tienen 100.000 millones de neuronas, y cada una de ellas posee hasta 10.000 sinapsis. Además, los nanotubos tienen el problema de que no ofrecen plasticidad, de forma que no pueden formar nuevas conexiones, dar lugar a nuevas neuronas o adaptarse con la edad. En otras palabras, los humanos tendremos antes filetes cultivados en una placa de Petri que los zombis cerebros sintéticos, lo cual no quita para que los científicos vean un gran futuro en la reparación de daños cerebrales por traumatismo y el desarrollo de sofisticados sistemas de inteligencia artificial para automóviles, por poner dos de sus posibles aplicaciones.

Pantallas LCD de ultra alta definición y OLED más económicas gracias a la nanotecnología

La Universidad de Michigan se encuentra desarrollando una tecnología LCD capaz de mostrar su propio logotipo (sobre estas líneas) en un espacio de apenas 9 micrones. El truco consiste en crear un filtro metálico con orificios microscópicos de diferentes tamaños, que hace posible que los científicos capturen la longitud de las ondas asociadas a los colores rojo, verde y azul, produciendo píxeles ocho veces más pequeños que los presentes en las pantallas de retina.

Mientras tanto, los OLEDs (que no requiren filtros para mostrar colores) también podrían experimentar un gran avance gracias a la nanotecnología: un grupo de investigadores de la Universidad de Florida han descubierto que los nanotubos de carbono ayudaría al despegue de la técnica de apilado vertical que tan ineficiente pero prometedora se presentaba. Amontonando finas capas de aluminio, nanotubos de carbono, material orgánico y un poco de oro encima de un sustrato de cristal, estos científicos han creado OLEDs que prometen ser más baratos, más rápidos y que sólo usarían una décima parte de energía que aquellos que basados en silicio policristalino. Además, sería posible fabricarlos en forma de pantallas flexibles. Tenemos la esperanza de ver en un futuro no muy lejano los frutos de estas investigaciones -y tan pronto las tengamos te las contaremos.

[Vía TG Daily, OLED-info]

EcoloCap anuncia una batería de nanotubos de carbono de alta capacidad con una eficiencia del 99%


Ya es costumbre que cada semana aparezca una nueva start-up con una tecnología de almacenamiento energético potencialmente revolucionaria. Hasta ahora hemos visto baterías de nanofilamentos de silicio y también de fosfato de hierro, todas ellas con increíbles capacidades de reserva y entrega de electricidad, pero EcoloCap ha querido hacer hincapié sobre los nunca del todo olvidados nanotubos de carbono, unas estructuras casi milagrosas que permitirían revolucionar el transporte urbano e interurbano. Teóricamente, por supuesto.

Según la compañía, que ya ha llevado a cabo los primeros test a través de una firma independiente, sus baterías Nano Lithium X pueden almacenar un mínimo de 200 amperios-hora con única celda; cientos de veces más que una celda de iones de litio convencional. Además, su eficiencia supera el 99%, y los costes de producción se prevén más ventajosos. De todas formas, si necesitas ponerlo en perspectiva, hazte a la idea de que un Tesla Roadster (arriba), que puede recorrer 340 km y alcanzar los 200 km/h, utiliza un enorme paquete con 6.831 celdas de iones de litio.

Científicos del MIT generan electricidad mediante la combustión de nanotubos de carbono


Pantallas de televisión ultraeficientes, baterías de altísima capacidad, células fotovoltaicas imprimibles, disipadores de calor, estructuras increíblemente resistentes, micro-amortiguadores para productos electrónicos... realmente terminaríamos antes la lista de tecnologías posibles o mejorables mediante el uso de nanotubos de carbono si nos preguntamos qué no pueden hacer estos maravillosos filamentos. Su último destino podría ser la creación de "baterías térmicas".

Investigadores del MIT han descubierto un interesante fenómeno derivado de la combustión de los nanofilamentos de carbono. Concretamente, si se cubre un minúsculo "manojo" de ellos con butano y se enciende uno de los extremos, se genera una onda de calor que envía una gran cantidad de electrones a través de la mecha. A escala, algo así como 100 veces más energía que una batería de iones de litio del mismo peso.

Obviamente, la idea de tener un pequeño incendio sobre nuestro regazo para dar corriente a los portátiles del futuro no nos emociona demasiado (ya estamos escarmentados, gracias), pero tal vez los científicos consigan encontrar una forma segura para todos de aprovechar este descubrimiento. De entrada, parece que podría tener bastante futuro en nanodispositivos del tamaño de un grano de arroz.

La Universidad de Stanford se recrea en sus baterías de papel


Ya hace tiempo que te venimos hablando de los nanotubos de carbono y sus posibles utilidades, aunque gran parte de esta tecnología aún se encuentra en periodo de prueba. La Universidad de Stanford se está ganando a pulso su buena fama en los experimentos energéticos y vuelve a ser noticia por sus pilas de papel.

El proceso consiste en humedecer un trozo de papel normal con tinta, en la que previamente se han sumergido nanotubos de carbono y nanofilamentos de plata. Como resultado obtenemos un papel "magnetizado" capaz de almacenar electricidad incluso estando arrugado.

Dichas baterías pesan hasta un 20% menos que las normales y como puedes imaginar, ya se estudian algunas propuestas para su explotación en la industria del automóvil. Podrás continuar ilustrándote sobre este tema con el vídeo explicativo que encontrarás tras el salto, es más sencillo de lo que parece.

Científicos japoneses crean un gomoso prototipo OLED


Algún día tendremos cortinas OLED en nuestras duchas, ya lo verás. Investigadores de la Universidad de Tokio han desarrollado un grupo de elementos OLED flexibles, capaces ser doblados y estirados sin romperse. El material debe su existencia a una capa de nanotubos de carbono cubiertos por un compuesto de goma fluorescente; una mezcla que resulta en un prototipo con 256 píxeles en 10 cm2 cuya propiedad más notable es aguantar hasta mil pliegues, obviamente, no sobre sí mismo.

Sus responsables publicarán todos los detalles sobre su nueva pantalla monocromo este mes en la revista científica Nature Materials, y con suerte, no nos quedaremos sin el correspondiente vídeo demostrativo.

[Artículo en inglés]

Los prototipos HDTV de Samsung y LG se enfrentan en una intensa batalla


En el International Meeting on Information Display 2008, Samsung y LG están exponiendo prototipos de sus nuevos monitores OLED y LCD. Los dos fabricantes se encuentran en una intensa batalla por llevarse el primer premio en el concurso de la pantalla que no podrás comprar ni este año ni el próximo. En un lado tenemos a Samsung con su LCD "true 240Hz" Blue Phase de 15 pulgadas, que ofrece calidad de imagen mejorada y papel electrónico de colores hecho con nanotubos. También presentan actualizaciones a sus LCDs de 40 y 50 pulgadas, y monitores OLED de 14 pulgadas con resolución HD, además de pantallas de 31 pulgadas 1080p y paneles VGA de 5 pulgadas. En el otro extremo tenemos a LG y a sus pantallas OLED de 19 pulgadas con TFT de silicio amorfo. No se sabe quién será el ganador de la batalla, pero si quieres tener una idea de qué tipo de televisores podrás comprar en el 2011, sigue el enlace Leer.

[Vía OLED-Display]
[Artículo en inglés]

Japón también quiere su propio ascensor espacial


Los científicos de la NASA ya pueden estar rezando para que el próximo presidente de Estados Unidos no les recorte el presupuesto, porque parece que Japón va en serio. La agencia espacial nipona ha anunciado que invertirá un billón de yenes (6.400 millones de euros/9.400 millones de dólares) en el desarrollo de un ascensor espacial capaz de transportar pasajeros y carga a una "altura" de 36.000 km utilizando cables fabricados con materiales compuestos. Precisamente ahí está el problema, y es que para hacer posible el sueño de Arthur C. Clarke los cables deberían ser 180 veces más fuertes que el acero y mucho más ligeros.

Los técnicos japoneses apuestan para no variar por los casi milagrosos nanotubos de carbono, un material que aunque todavía ha de ser reforzado, posee unas características conductoras brillantes, hasta el punto de que los propios cables podrían servir para transmitir la electricidad necesaria por el ascensor; algo bastante útil, dado que el viaje hasta la última planta podría llevar días o incluso semanas, y de alguna forma tendrán que recargar los astronautas sus reproductores multimedia. De entrada, el mayor reto está en reforzar dichos nanotubos para que sean cuatro veces más resistentes.

[Artículo en inglés]

Amortiguadores de nanotubos de carbono para proteger tus gadgets

¿Te acuerdas de esas espantosas fundas de goma para el mando a distancia? Al principio la cosa no parecía mas que otra novedad de la teletienda, pero cuando llegaron a los supermercados todos el mundo tenía una. Y no hay nada peor que ver un mando Loewe con un profiláctico negro de medio centímetro de grosor. Por fortuna, los torpes de nacimiento (y los hogares con niños pequeños) podrían tener pronto una solución más estética a sus problemas, y es que investigadores de las universidades Clemson y de San Diego, se han dado cuenta de que una estructura compuesta por nanotubos de carbono densamente enrollados podría funcionar como un amortiguador extraordinariamente elástico.

Ahora, la idea del equipo es conseguir implementar su descubrimiento en chalecos antibalas, rodamientos e incluso suelas de zapatos, aunque sabes tan bien como nosotros que lo que de verdad quieres es un Touch Diamond con una nanocubierta protectora para salvarlo de tus dedos de salchicha.

[Vía Physorg]
[Artículo en inglés]

¿Nanotubos de carbono en lugar de disipadores metálicos? Es posible


¿Harto de ventiladores? ¿Cansado del estorbo que supone ese enorme sombrero de cobre en tu CPU? Bien, todavía estamos lejos de lograr una solución perfecta, pero la Universidad Purdue, de Estados Unidos, ha desarrollado un método para hacer crecer "bosques de nanotubos de carbono en la superficie de chips informáticos para mejorar el flujo del calor" en la misma superficie en la que los procesadores se conectan a los disipadores. Estos nanotubos, al parecer, superan en rendimiento a los materiales de transferencia de calor convencionales, y no requieren de entornos limpios como una sala de operaciones para ser producidos, por lo que además serían económicos de fabricar.

Por desgracia no sabemos cuándo podríamos ver los primeros nanodisipadores integrados en chips comerciales, pero si funcionan tan estupendamente como afirman sus creadores, tienen el futuro asegurado.

[Vía Physorg]
[Artículo en inglés]

Investigadores crean células solares imprimibles


El reto por crear paneles solares mejores y más baratos continúa. Esta vez, nuestros protagonistas son varios investigadores del Instituto de Tecnología de Nueva Jersey, que han desarrollado un nuevo tipo de celda imprimible o "pintable" sobre capas de plástico flexible. A diferencia de las células de silicio convencionales, estos paneles imprimibles están compuestos de nanotubos de carbono y buckyballs, lo que redunda en un proceso de fabricación sustancialmente más económico y una mayor eficiencia, dado que aparentemente los nanotubos de carbono son unos excelentes conductores. Los científicos están entusiasmados con el potencial de su tecnología, y el director del proyecto, Somenath Mitra, se muestra seguro del mismo proclamando que dentro de poco todos podremos imprimir "folios de estas células solares con impresoras de inyección domésticas". Una gran idea que será todavía mejor cuando empiecen a llegar los cartuchos de recarga no oficiales. Ejem.

[Vía Inhabitat]
[Artículo en inglés]




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