Muchas vueltas están dando los fabricantes para vendernos sus
televisores 3D, pero el hecho es que la magia de las tres dimensiones se pierde por completo al no poder interactuar con las imágenes. Tampoco es que estemos esperando que un día podamos abofetear a Joffrey Baratheon hasta que nos duela la muñeca (aunque gustosamente compraremos el primer televisor que nos permita hacerlo en
QuadHD), pero una mayor verosimilitud ciertamente podría ser útil en videojuegos y aplicaciones industriales, como las que intentan la Universidad de Keio, en Tokio, con su RePro3D.
Combinando una
pantalla 3D sin gafas con una interfaz táctil de infrarrojos, los investigadores del centro han creado modelos holográficos que reaccionan a los dedos del usuario al tocarlos, y lo que es casi igual de importante a la hora de lograr la total inmersión del usuario: mediante una serie de motores de vibración acoplados a los dedos, se puede generar la sensación de tacto. Lo cual, dicho sea de paso, nos hace preocuparnos por las auténticas intenciones de sus creadores. Tal es el caso del amigo Keitaro Shimizu, que ha declarado a
DigInfo:
Hay muchos personajes atractivos en animaciones y juegos, pero dado que esos caracteres sólo existen dentro de la pantalla, [esta situación] da cierta sensación de soledad, así que construimos este sistema porque queríamos traer a esos personajes a nuestro espacio 3D del mundo real para jugar con ellos.
Una novia, amigo Shimizu. Eso es lo que necesitas, y no tanto
3D.