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Virgin Galactic presenta su lanzador de satélites LauncherOne

Decirle a Richard Branson que está en la Luna es casi un halago. El magnate británico, todo un ejemplo de hombre hecho a sí mismo, es desde hace años uno de los principales impulsores de los vuelos espaciales privados a través de su compañía Virgin Galactic, que hoy ha dado un nuevo paso al frente (no nos atrevemos a decir todavía hacia las estrellas) con la presentación del LauncherOne.

Este cohete ha sido diseñado para poner pequeños aparatos en órbita por una cantidad de dinero relativamente modesta, utilizando la base técnica del WhiteKnightTwo, la plataforma de lanzamiento usada por el SpaceShipTwo para realizar vuelos suborbitales. El LauncherOne es transportado por su nave nodriza hasta que alcanza una altura de unos 15.000 metros sobre el nivel del mar, momento en el que se desprende de ella y se activa la ignición de un sistema de impulso de dos etapas. Sus características contemplan la posibilidad de lanzar satélites de 225 kg en órbita terrestre baja, o bien ingenios de 100 kg a órbitas terrestres bajas síncronas solares.

Branson, genio y figura, ya ha conseguido atraer a varios clientes entre los que se cuentan SkyBox Imaging (mapas desde satélite) y GeoOptics (observación terrestre y atmosférica), aunque por ahora nada sabemos de las tarifas concretas. Probablemente los globos de helio sigan siendo la opción más económica para espiar desde las alturas con tu 808 PureView.

DARPA piensa en satélites espía de usar e incinerar

DARPA piensa en satélites espía de usar e incinerar
Igual que estudiantes de todo el mundo se lo pasan bomba lanzando cámaras a los límites de la atmósfera con globos de helio y un presupuesto ínfimo, DARPA ya tiene fijas sus miras en futuros satélites espía tan económicos que podrían ser desechados al poco de cumplir su misión.

Por un coste de tan solo 500.000 dólares la unidad, los satélites SeeMe podrían cumplir misiones de reconocimiento a los 90 minutos de entrar en órbita, lanzándose en grupos de 24 aparatos (con un precio total de 12 millones de dólares) que estarían trabajando durante 60 a 90 días; pasado este tiempo serían redirigidos a la Tierra, destruyéndose durante su reentrada atmosférica.

CleanSpace One, un Wall-E espacial para recoger satélites olvidados

La proliferación de la basura espacial va a terminar dándonos algún día algo más que impresionantes mangas de ciencia ficción. Cada aparato enviado al espacio deja a su paso un reguero de quincalla de alta tecnología de difícil control y que amenaza con impactar con futuras misiones, pudiendo causar daños catastróficos en su equipamiento. Su indeseable e incontrolable presencia ha hecho que agencias como la ESA y DARPA desarrollen diversas soluciones de alta tecnología para atrapar los restos de antiguos satélites y cohetes, en ocasiones incluso para reciclarlos, pero la idea de los ingenieros de la Escuela Politécnica Federal de Lausana es mucho más sencilla: simplemente quieren echarles el lazo e incinerarlos en la atmósfera.

Científicos de la universidad suiza han ideado un robot de recogida de residuos espaciales llamado CleanSpace One, que gracias a su liviana construcción y al uso de componentes relativamente asequibles aspira a convertirse en nuestro futuro bedel espacial. El robot, de sólo 30x10x10 cm, podría lanzarse en 2015 ó 2016 si no hay problemas obteniendo los 10 millones de francos (8,2 millones de euros) necesarios para financiar el proyecto, que se ha concebido básicamente para demostrar la viabilidad tecnológica de un robobasurero espacial capaz de atrapar pequeños satélites en desuso y arrastrarlos hacia su destrucción.

¿Necesitas una descripción más gráfica? Pues tienes un vídeo tras el salto.

La Agencia Espacial Europea lanza con éxito el Vega, su nuevo cohete ligero

Mientras compañías como Armadillo Aerospace y Space X toman posiciones para cubrir el hueco dejado por los recortes de la NASA (y ver si de paso se descuelga algo más por ahí), la Agencia Espacial Europea ha lanzado con éxito desde la Guayana Francesa su último cohete espacial, el Vega.

Este pequeño lanzador ha sido concebido para poner en órbita cargas de entre 300 y 2.500 kg compuestas por un máximo de nueve objetos, lanzados al espacio gracias a cuatro etapas repartidas en una estructura de 30 metros de largo con un peso máximo (carga incluida) de 138 toneladas. Uno de los nueve satélites enviados en el lanzamiento del lunes era el pequeño Xatcobeo, desarrollado en Galicia por la Universidad de Vigo con la misión de llevar a cabo experimentos de telecomunicaciones y energía fotovoltaica. Estaba acompañado por otros seis picosatélites CubeSat de Francia, Italia, Rumanía, Polonia y Hungría, así como por los satélites convencionales LARES y ALMASat-1.

Uno de los motivos que ha impulsado el desarrollo del Vega es que actualmente los satélites de menores dimensiones son lanzados desde antiguos misiles balísticos intercontinentales rusos, y echar el guante a un ICBM reconvertido es un trabajo bastante laborioso. Además, estos transportes no ofrecen la flexibilidad facilitada por la última etapa del lanzador Vega, que puede encender hasta cinco veces su motor para distribuir la carga a distintas órbitas.

¿Quieres saber más? Pues no dejes de echar un vistazo a los enlaces de lectura ni al vídeo de lanzamiento; lo encontrarás tras el salto.

DARPA quiere recoger satélites "muertos" en órbita para crear Franken-télites

Tenemos un pequeño gran problema sobre nuestras cabezas. Porque puede que no lo puedas ver a simple vista, pero orbitando alrededor de la Tierra hay todo un basurero. O tal vez mejor dicho, un cementerio. Decenas y decenas de satélites muertos giran libremente mientras las leyes de la física deciden cuando han de caer sobre nuestras cabezas, mientras que otros permanecen en órbita estable sin hacer otra cosa que abultar en el interminable cosmos. El hecho es que a pesar de que muchos de estos aparatos ya se han quedado obsoletos, algunos de sus componentes todavía son útiles, y DARPA piensa reciclarlos in situ mediante el programa Phoenix para que al menos sirvan de algo, usando sus componentes para evitar el lanzamiento de nuevos satélites completos.

El plan desarrollado por la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa busca utilizar tecnologías ya existentes como robots para operaciones quirúrgicas a distancia y sistemas de cámaras como los usados en las plataformas petrolíferas para crear robo-técnicos espaciales, que controlados desde tierra, conectarían instrumentos y equipos actuales a las antenas operativas de antiguos satélites fuera de servicio, reutilizando sus sistemas de comunicaciones para nuevas misiones. Del mismo modo, estos robots serían capaces incluso de separar las antenas útiles para crear "satlets" o pequeños mini-satélites, desgajando los ojos y las orejas de antiguos aparatos para crear otros "nuevos". Lógicamente, los propietarios de los satélites a desmontar deberían dar su visto bueno para la operación.

DARPA por ahora no parece haberse marcado un calendario, pero el mes que viene comenzará a buscar compañías interesadas en llevar a cabo este ingenioso proyecto.

SpaceX anuncia el Falcon Heavy, "el cohete más poderoso del mundo"

SpaceX piensa a lo grande. Lejos de conformarse con su futurible oferta de turismo espacial, la compañía aeronáutica fundada por Elon Musk, CEO de Tesla Motors y co-fundador de PayPal, ha anunciado que piensa ofrecer comercialmente el Falcon Heavy, un cohete llamado a convertirse "en el más poderoso del mundo". Esto, en cifras, significa que podrá elevar 53 toneladas de carga a una órbita baja (200 km), o si quieres verlo de forma más clara, que tendrá el doble de capacidad que los ya casi jubilados transbordadores de la NASA. Además, será muy barato en comparación con otros sistemas de transporte, con un coste próximo a 100 millones de dólares.

Según SpaceX, el Falcon Heavy estará "listo" el año que viene, y su primer vuelo de prueba tendrá lugar en 2013. El vídeo promocional no te hará esperar tanto; ya te está esperando a continuación.

Galileo -el sistema de navegación europeo- pide un aumento de 1.900 millones de euros

La Comisión Europea continúa trabajando para que el sistema europeo de navegación por satélite Galileo llegue a buen puerto, pero en plena revisión de lo conseguido hasta ahora han descubierto que será necesaria otra inyección económica para su completa finalización. En concreto la suma asciende a unos 1.900 millones de euros, y se fundamenta en la necesidad de desarrollar mayores plataformas de lanzamiento para los satélites, que por ende son más costosas de lo que se calculó originalmente. A pesar del "contratiempo", la Unión Europea sigue mostrándose optimista ya que dicha inversión supondrá importantes ganancias una vez finalizadas las obras -allá por el año 2.020-, aunque teniendo en cuenta los retrasos, el coste anual de la operación (estimado en unos 800 millones de euros) o la competencia de Rusia, China y los GPS convencionales, ya pueden ir pisando el acelerador.

[Vía BBC News]

Leer - Reseña de la Comisión Europea (Atención: Documento PDF)

Galileo, la alternativa europea al GPS, podría retrasarse hasta 2017


El sistema europeo de navegación por satélite Galileo, anunciado en su día para 2014, experimentará retrasos y aumentos de los costos de entre 1,5 y 1,7 millones de euros, según publicó recientemente el Financial Times Deutschland basándose en un informe del gobierno alemán, citando las previsiones de la Comisión Europea.

Según dicho informe, "hay que esperar que los costes de explotación superen a los ingresos a largo plazo", cita el FTD. El funcionamiento de Galileo ha sufrido numerosos retrasos antes de hacer un nuevo comienzo en enero con el grupo alemán OHB, al que le adjudicaron un contrato por 14 satélites de un total de 30, incluidos los de repuesto. Aun así, la Comisión Europea sigue afirmando que Galileo estará disponible gratis para el público en 2014.

CubeSail, una vela solar para recoger e incinerar la basura espacial

Las agencias espaciales de todo el mundo siguen peleándose por lanzar mayores cargas al espacio de la forma más rentable, pero hasta hace poco no se reparaba en la basura espacial que orbita sobre nuestras cabezas. Son restos de cohetes, satélites inservibles y componentes de usar y tirar (hasta 5.500 toneladas según un estudio) que son abandonados en el espacio y presentan un peligro tan grande para futuras misiones como una roca en mitad de la carretera. Por ello, científicos de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido, han diseñado en colaboración con EADS Astrium un sistema de reentrada de satélites pensado para dejar nuestra órbita limpia de chatarra.

Su CubeSail es básicamente una vela solar de 5x5 metros y 3 kg de peso, diseñada no para recoger la porquería que ya hemos mandado al exterior, sino para acoplarse a los satélites del futuro una vez completada su misión, y mandarlos de regreso a la Tierra para incinerarlos en la atmósfera. Según sus creadores, todo el sistema cabe en un nanosatélite de 10x10x30 cm, y a finales de 2011 será puesto a prueba antes de ofrecerlo comercialmente a un precio supuestamente "muy reducido". Más adelante, en 2013, esperan ofrecer una versión capaz de desplazar basura espacial ya en órbita.

Concedido el concurso para construir 14 satélites del programa de navegación Galileo

El proceso de gestación de Galileo está siendo largo y convulso, pero pese a los retrasos e indecisiones que han minado el proyecto, la alternativa europea al GPS está un poco más cerca de convertirse en realidad. La empresa británica Surrey Satellite Technology y los alemanes de OHB System han conseguido un concurso valorado en 566 millones de euros para construir 14 nuevos satélites con los que sostener la red de posicionamiento, financiada hasta 2013 con los fondos necesarios para lanzar 22 satélites. Para que Galileo pueda ser utilizado por los navegadores será necesario tener en órbita un total de 27 máquinas, que en cualquier caso son menos de las 32 deseadas por la Unión Europea.

Si todo va bien (cruza los dedos de los pies), Galileo estará en situación operativa para el año 2014, ofreciendo un sistema de navegación gratuito, abierto, con una precisión notable (alrededor de un metro), e independiente del ejército de los Estados Unidos.

WiMAX podría interferir las comunicaciones vía satélite


¿Te acuerdas de todas esas historias sobre la consolidación de WiMAX en Occidente? Pues lo mismo te toca meterlas en el cajón de los recuerdos junto a la reserva de tu N810. Bueno, aún no hay motivos para el catastrofismo, pero un estudio del Grupo de Reducción de Interferencias de Usuarios de Satélites (SUIRG por sus siglas en inglés) ha hallado resultados "concluyentes" e "inaceptables" de que las señales WiMAX pueden mezclarse con las de los satélites que emiten en la banda C.

Naturalmente podría pensarse que los integrantes del SUIRG sólo quieren proteger su parte del espectro, pero el asunto resulta como poco desconcertarte, y nos gustaría saber que tienen que decir al respecto los proponentes del estándar inalámbrico. No querríamos ser nosotros los encargados de elegir entre Planeta Salvaje en HD o banda ancha móvil.

[Vía New Scientist]
[Artículo en inglés]

ASTRO y NextSat se despiden tras cumplir con su deber


Parece que fue ayer cuando ASTRO y NextSat salieron hacia las estrellas con la esperanza de enorgullecer a sus creadores. Finalmente, la pareja espacial pudo encontrarse en el éter cósmico, darse la mano y echarse al cuerpo unos daiquiris de aceite mineral bajo la sombra de sus paneles solares. Todo muy bonito, aunque no hace tanto, las cosas pintaban bastante peor, cuando el 28 de junio se separaron siete kilómetros antes de que ASTRO pudiera usar su cámara integrada (y la manita que le echaron desde la Tierra) para navegar hacia su reencuentro con NextSat. Tristemente, nuestros amigos ya han cumplido con su misión, y tras finalizar el programa espacial Orbital Express de DARPA, deberán enfrentarse a la inevitable realidad de su desactivación. Suponemos que ya solo les queda convertirse en basura espacial o alegrarnos alguna noche de verano con su incandescente desaparición al regresar a casa.

[Vía NewScientist]
[Artículo en inglés]

El satélite ASTRO enviará carga autónomamente al NextSat

Tan solo unos días después de que ASTRO y NextSat completaran con éxito una operación de repostaje en órbita, el dúo dinámico se prepara para su próximo gran desafío. Como parte de las pruebas Scenario 0, el satélite ASTRO utilizará su brazo robótico de 3 metros para mover objetos al NextSat, el primero de ellos una batería que tendrá que conectar dentro de su compañero espacial. Al parecer, dicha batería será el centro de sus futuras aventuras, y próximamente un "ordenador secundario de procesamiento sensorial" también será enviado a NextSat si el brazo coopera. Por supuesto, estas pequeñas operaciones no marcarán el final de su semana laboral, dado que los técnicos ya han preparado nuevos retos para la pareja.

Hey, si ya tenemos derechos para los robots, a lo mejor deberíamos empezar a preguntarnos cómo manejar esta clase de nuevas relaciones con un poco de tacto. ¿No?

[Vía Slashdot]
[Artículo en inglés]




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