Durante los últimos años, parece que las iniciativas por encontrar un generador de energía capaz de proporcionar energía limpia e infinita han crecido como setas. El problema básico, es que tan pronto como son puestas a prueba por los científicos, se estampan contra el muro que es la primera ley de la termodinámica. Sencillamente, no hay forma de sacar energía de donde no la hay. Tan claro como eso. De ahí la atención que está levantando la exposición del Orbo en el museo
Kinetica del Reino Unido. ¿Y cómo funciona este increíble generador? Según Sean McCarthy, CEO de Steorn, la compañía irlandesa que lo ha desarrollado, su invento se salta la ley de la conservación de la energía (ya sabes, ni se crea ni se destruye) sacando provecho a las variaciones en los campos magnéticos, al igual que otras propuestas similares. ¿Su
argumento para que nos lo traguemos? "La única analogía que puedo darte es que si tienes la prueba absoluta de que Dios no existe". Toma ya, explicando física a golpe de dogma de fe. Ahí, bien puestos.
En teoría Steorn ha preparado una demostración "muy simplificada" de su generador, en la que su milagrosa máquina levantará un peso sin otra clase de aporte energético que el excedente generado por ella misma a partir de campos magnéticos.
El vídeo del evento debería estar en internet dentro de nada, y no nos sorprenderemos lo más mínimo si alguien encuentra un paquete de Duracelles vacío en el suelo. Mientras nos llega, podéis ver un "desmonte" desde un punto de vista escéptico
aquí.